La magia cambió de chistera. Una noche antes se alojó en un bat, ahora en el brazo zurdo de Juan Pablo Oramas. Hermética labor del joven abridor de los Naranjeros de Hermosillo, con el respaldo de tres cuadrangulares, sirvieron para que la escuadra de casa se impusiera por marcador de 7 por 2 sobre los Venados de Mazatlán.
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